“El poder de los hábitos” de Charles Duhigg es una guía para que cambies tus hábitos, controles tus ansias y mejores tu fuerza de voluntad.
Desde pequeños nuestros padres tratan de inculcarnos los hábitos que van a formar parte de nuestra vida. La presión por elegirlos es enorme, ya que determina el carácter que tendremos de adultos.
Un ejemplo claro: Si le enseñas a un niño a ahorrar, crecerá con esta mentalidad y lo hará de forma inconsciente. Pero, si durante años crece con la idea de que despilfarrar está bien, crecerá como un adulto incapaz de generar ahorros.
Este es el poder que tienen los hábitos en la vida de una persona, es lamentable porque el cerebro no entiende la diferencia entre buenos y malos hábitos.
Pero no te preocupes, ahora que eres un adulto y eres capas de tomar tus propias decisiones sobre lo que quieres cambiar o no, puedes empezar a eliminar esos hábitos negativos que no te dejan avanzar. En este momento eres independientes y no necesitas que te impongan las cosas, puedes decidir si quieres cambiar o continuar arruinando tu vida (estoy segura de que quieres lo primero, no?)
Al principio del libro Charles Duhigg explica lo que es el ciclo de un hábito (The Habit Loop), éste se compone de…
Señal (Cue): es el detonante que activa la ejecución de un hábito. Puede ser casi cualquier cosa: una situación, un sonido, un lugar, un objeto, una hora del día, un estado de ánimo…
Rutina: es la secuencia de acciones que se ejecutan al percibir la señal. Dichas acciones pueden ser físicas, mentales o emocionales.
Recompensa: el premio que recibe el cerebro y que refuerza el hecho de que el hábito en cuestión debe recordarse.

Digamos que tienes un problema con la bebida y recurres a esto por diferentes situaciones. Puede ser que la señal se active después de una pelea en casa, al estar con amigos, cuando te sientes cansado o triste. Sin importar cuál sea la señal tu piloto automático se activa en ese momento.
La señal se produce por algún tipo de estímulo que se presenta, desde pensamientos, aromas o la combinación de todos nuestros sentidos. Cuando se presenta esta señal llega una respuesta instantánea (en este caso el deseo de tomar alcohol).
La respuesta es lo que haces y cómo te comportas ante estas señales. Pueden ser una mezcla de pensamientos y/o acciones.
Cuando respondes (tomaste alguna bebida) de inmediato sientes la recompensa, talvez sea aliviar el estrés o crear una mejor convivencia.
Esta forma de actuar se vuelve un ciclo vicioso en tu vida. Cada vez que peleas abres una botella porque sabes que esto aliviará o te relajará del problema.
Lo practicas tanto que se convierte en un hábito confiable (ya que sabes que la respuesta va a ser la misma) y automático en tu vida.
Esta repetición hace que el cerebro empiece a aprender y con el tiempo buscar la recompensa antes de que la señal se presente.